miércoles, 24 de diciembre de 2008

A dos años del show en “El Club del Bufón"

Por Ignacio Astor D'Amato Barrionuevo

Hola, se viene otra crónica en primera persona, en este caso escrita por mí, Nacho, ex miembro oficial y actual miembro clandestino de la banda, brindando aquí mis vivencias de uno de los momentos más intensos y emotivos de mi vida.
Diciembre venía movido, de por sí es un mes movido, termina el año, se definen cosas, y si la memoria no me falla desde que tocamos en Hora Cero ya teníamos esta fecha. Todos sabíamos que no era una fecha más, dos de nosotros, Lea y Alito, rumbeaban para Nueva Zelanda por largo tiempo luego de ese show, miren si no será largo que a Alito todavía lo estamos esperando. El tema es que no iba a ser un show más y no me vengan con cuestiones metafísicas de que ninguno es un show más, este era distinto y ya. Los preparativos del show empezaron mucho tiempo antes. Recuerdo momentos muy puntuales, como por ejemplo estar ensayando Black de Pearl Jam, cantado por Lauta con la ventana abierta, terminarlo y escuchar aplausos desde la calle, a mi me encantaban esas cosas, o la manera en que fuimos decidiendo el resto de los temas, ejemplo de eso fue “Alguien en el mundo piensa en mí”, de Charly, que salió en medio de una zapada nocturna que tuvimos con Lea antes de ir de copas al bar en el que laburaba Tavos (Nahu).
Bueno, basta de preámbulos, llegó el día, Sábado 23 de Diciembre de 2006, día de mucho calor y más ahí adentro, teníamos más calor que Pinochet en el infierno, recuerdo haber dicho. Los momentos previos al show a mi me aburren mucho, alguno dirá que es porque yo no hago nada… ¿Y saben qué? Es verdad, capaz por eso me aburro; me aburre tener que estar temprano en el lugar y odio las pruebas de sonido, aunque sea yo el que más chilla porque no se escucha. Así que ahí estaba, aburrido, esperando la hora del show. No me acuerdo porqué pero todo se retrazó, antes de nosotros (¡Porque ese día fue tan especial que hasta tuvimos telonero!) tocó Lalo, un amigo de la banda.

Por fin fue el momento de salir a escena. Y ese día la banda formó con:

Lea: Guitarra, percusión y voz.
Lauta: Percusión, guitarra y voz.
Alito: Guitarra, percusión y coros
Nahu: Bajo, guitarra, voz y coros.
Nacho: Teclado, el de Lea porque el mío estaba roto y voz.

Arrancamos, recuerdo que la gente estaba algo fastidiada por la demora, el calor insoportable y la humedad que había en ese lugar. Nunca supe cuanta gente había ahí adentro, pero yo estoy seguro que más de 100 personas metimos y si no fue así que la leyenda lo justifique.
Arrancamos con una intro instrumental, un reggea, al que le íbamos mechando audios importantes de la historia argentina: Perón, la muerte de Evita, los milicos, Menem y su delirio estratosférico, el cierre era con Tato Bores y su famoso “Vermouth con papas fritas y good show”. Seguíamos con “Rendido”, el hit de la banda, y el primer cover, el ya citado “Black”. La lista seguía con la “Bossa para Buenos Aires”, un tema que tocamos un par de veces y lo sacamos de la lista, a mí me encantaba tocar ese tema, ¿Y saben qué? Me encantaba tocarlo con el teclado de Lea, nunca supe porqué, pero con ese teclado, en ese tema, lograba hacer cosas que nunca logré con ninguno de los que yo tenía. Luego venía “Mi vieja”, de Pappo, a modo de blues, una buena versión, que tocamos esa única vez. Después “Fui un error”, el primer tema compuesto entre todos, que si mal no recuerdo lo estrenamos ese día. Fue ahí cuando decidí que hacía demasiado calor como para tener la remera puesta, eso sí, mi hasta ahí infaltable capa con la E de Emerson pintada con aerosol, no me la sacaba por nada en el mundo, para el final del show ya estábamos todos en cuero. Los 3 temas siguientes de la lista, son temas que si hoy van a un recital de Tegu, no los van a escuchar: “Boys don't gamulan”, un enganchado que hicimos entre “Boys Don't Cry” de The Cure y “Sin gamulán” de Los Abuelos de la Nada, era un momento de relajación para nosotros, todos hacíamos coros, variábamos, la gente se copaba y se daba un buen momento; “Ningún dios”, otro estreno, tema de Lauta que no se volvió a tocar, era un lindo tema, y “Wish you were here”, de Pink Floyd, yo en este tema no hacía nada, solo me dedicaba a escuchar y disfrutar, realmente disfrutaba de la interpretación de mis compañeros, es increíble como se complementan las voces de Lauta y de Tavos para hacer los dobles Pinkfloydeanos. Seguimos con otro clásico: “Algo de paz”, los que nos vieron en vivo ya lo saben, yo haciendo los coros a los gritos, tirándome al piso, en fin... Para esta altura del show Lea ya estaba muerto y para terminar de enterrarlo, venía “No son horas”, de Calamaro, elegimos este tema por sobre uno de Fito (“Cacería”) por una cuestión de rango vocal, pero ese tema tenía más letra que “Like a Rolling Stone” y para colmo es más rápido que el tema de Dylan, lo hacíamos en formato de chacarera, Lauta con el bombo legüero y todos haciendo una base folklórica, estaban buenos los arreglos, además lo aprendimos en poco más de una semana, esta bien, por más que el tema no es complicado, la complicación no es tanto aprenderlo sino combinar y poder tocarlo todos juntos, éramos 5 personas, teníamos que sonar compacto y lo conseguimos. Seguimos con uno de los momentos más festejados en vivo: “Eh amigo!”, ¡Y antes que el “eh amigo” estuviera de moda! Una cumbia, luego tomó el nombre de Stravinskumbia, una cumbia satírica, idea de Tavos y para romper con ese mito de que la cumbia es básica, que cualquiera puede hacerla… ¿Quieren que les cuente una cosa? Siempre es la que más nos cuesta. Luego venía “Barro tal vez”, del flaco Spinetta, la cantaba yo, recuerdo que ese día apenas llegaba con la voz, pero fue muy emocionante, se ve que las veces que lo hicimos llegó mucho, varias personas que no me conocían me dijeron: "Yo a vos te vi cantando barro tal vez", hasta uno llegó a decirme que después de que la hicimos llegó a su casa y se la bajó, ¿Eso es muy fuerte no? Llegábamos al final: “Cualquiera”, “Alguien en el mundo piensa en mi” y una zapada final, fin del show y a saludar a la gente.
Esto creo que mis compañeros nunca lo supieron, pero yo ese show terminé llorando. Estaba muy sensible, emocionado por el show, triste porque se iban Lea y Alito, y enojado porque gente que esperaba que venga no había pasado. El show había terminado, pero la noche para nosotros recién comenzaba, de todas maneras de eso no puedo contar nada, es parte del anecdotario privado de la banda, cuando salgan nuestras biografías no autorizadas posiblemente puedan leerlas. Así que hasta aquí llegamos.
A dos años del show en “El club del bufón”, me gustó recordar todo esto, gracias por leerme.

Besos y abrazos.

Nacho

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